miércoles, 17 de junio de 2015

INSPIRACIÓN DECO: La casa de Eugenia Silva en Formentera


Conoció Formentera durante unas vacaciones y se enamoró perdidamente. Después de buscar el terreno perfecto, construyó una casa respetando la identidad mediterránea que invade toda la isla. Entramos en el paraíso de Eugenia Silva.


En Formentera, Eugenia es una rastafari chic. Se despoja de sus trajes de Armani y de sus joyas de Chopard (de ambas casas es imagen), deja atrás el frenético ritmo de Manhattan donde vive la mayor parte del año, y se olvida de las alfombras rojas y de los flashes. Como ella dice, “la única marca que hay en casa es Roca. Por lo demás, ya ves los trapos con los que me gusta vestir, los cestos que llevo y los accesorios que compro a mis amigos hippies del mercadillo”.

Lo que adora Eugenia es levantarse temprano sin que le incordie el despertador, tomarse su buen desayuno a base de té y avena, bajar al pueblo, tomar una cerveza enCan Toni, encontrarse a los amigos, gentes que no son famosas y viven allí todo el año, trajinar entre las tiendas, volver a casa, darse un chapuzón en la piscina, bajar a la playa de Guarachas hasta el atardecer con un buen pic-nic, recolectar frutos de la higuera. “No tengo tele, leo mucho, escucho mi iPod y suelo acostarme temprano. Adoro estar sola. Lo que me gusta es hacer una vida salvaje”

Así es la casa de Eugenia Silva en Formentera: varios cubos de factura artesanal que se mimetizan con los colores del campo. Se llama ‘Can Eu’, está entre pinos, higueras y algarrobos. Allí es feliz.


Cuando llegamos a Can Eu, como anuncia la piedra con letras de pintura roja, un mundo natural y genuino se abre a nuestros ojos



La fachada de la casa y su característico color arena. 
La paisajista Ana Martínez Pereira ideó un jardín muy pegado a los muros a base de especies mediterráneas (algarrobos, chumberas, lavanda, plantas crasas) que se funde con el campo. También plantó vides y almendros.



Eugenia descubrió la isla hace diez años y no paró hasta encontrar la casa de sus sueños. 
En el porche, consola de madera reciclada de Sluiz.



El diseño del jardín apenas ha alterado la fisonomía del campo.



El porche es un lugar para la tertulia y el relax.



La luz se cuela por el cañizo y produce formas sorprendentes. 



Otro rincón exterior inmerso en el terreno natural.



Todas las habitaciones tienen acceso directo al jardín. En el rincón de la piscina, con aguas del mismo color turquesa de la isla, una mesa de Asiatides bajo el chamizo del porche, y sillas de La Europea. La tela de los almohadones es de Antennae y los faroles de Becara. El perímetro de la casa está bordeado de aromáticas y rosas blancas.



Eugenia en un rincón de la piscina: bancos de obra y muros de piedra del marés.



Parte del exterior de la casa. La idílica piscina al fondo.



Hamacas de tronquitos compradas en Viveros de Agua y Jardín.



El salón es una nave rectangular y en ella caben un gran sofá de Asiatides, dos mesas de centro de Becara, dos butacas de madera lavada de La Europea, un sillón con algodón provenzal (al fondo) de Catalina House, dos mesas-bandeja rojas de Vincon y faroles de Becara. El cuadro Recuerdos de Infancia (2008) es de Pedro Sandoval.



Ángulo del salón con mesa francesa de carnicero y ánforas de Sluiz.


Sillitas africanas de Viveros de Agua y Jardín y alfombra egipcia.



Cuadro de Guillermo Summers y silla de Sluiz en el dormitorio de la modelo.



Eugenia trabaja en la cocina hecha de muebles de obra. La mesa rústica es de Asiatides y las sillas españolas de La Europea. Sobre la encimera, cubiertos dorados de Zara Home  y bandejas de madera de sabina compradas en un mercadillo de la isla. Nevera de Ikea y grifo de Roca. Como en el resto de la casa, el suelo es de cemento pulido.



Armario indio y remos policromados comprados en Maison & Objet. Las alfombras son varios trapos argentinos unidos.



El dormitorio de Eugenia es luminoso y fresco. Edredón de Ikea, colcha rosa de Asiatides, cojín de estrellas de Antennae, y africano de Sluiz. En la repisa, moldes de fundición de Catalina Hose. El ventilador es de Sluiz, el tambor de La Europea, y la estera de Azul Tierra.



Obra a base de pigmentos rosas de Bosco Sodi, en Mestre Projects, Nueva York.



Cuarto de invitados con manteles de Zara Home como colchas.



En uno de los dormitorios, edredones de Ikea, colcha de Zara Home y cuadrantes de rayas de Teklassic. Los cojines de flores son de Sluiz y la alfombra se compró a un 
artesano de Extremadura.


La modelo con el decorador Luis Galliussi.



En el baño de cemento pulido, saneamientos y grifería de Roca. Escalera de Sluiz y toallas de Ralph Lauren Home.



Espejo de troncos en el cuarto de baño de Eugenia.



La anfitriona en la escalera exterior de la casa.



Exterior de la casa con el viejo Meharicolor Sáhara que Eugenia utiliza para desplazarse por la isla